lunes, 11 de marzo de 2013

PUNTO DE PARTIDA: EL PLANETA ES UN ORGANISMO VIVO Y EN CONSTANTE MOVIMIENTO.


Los seres humanos somos parte integral de la naturaleza y como parte de ella dependemos de todas los demás partes del planeta. Sí queremos subsistir como especie es necesario que cuidemos de la naturaleza porque somos los únicos que podemos implementar acciones para protegerla.

El planeta como todo ser vivo se encuentra en un continuo proceso de cambio y este es permanente; la tierra como tal no estática y desde su formación ha estado en un proceso de formación y transformación. Muestra de ello es la evolución de los continentes, que han estado (y continúan estando) en constante movimiento. En épocas antiguas se crearon súper continentes que se fueron separando hasta conformar los actuales. Es decir, desde siempre han existido los movimientos de la tierra, terremotos, erupciones volcánicas, surgimientos de islas, corrimientos de tierra, etc.


Los cambios en el planeta no se limitan a lo geológico. Existen también los cambios climáticos, que se han registrados durante toda la historia, pasando por edades en que gran parte de la tierra estaba congelada. Normalmente estos cambios son paulatinos, se dan a lo largo de miles de años.

A partir de lo anterior podemos afirmar que los terremotos, las inundaciones, los incendios, las erupciones volcánicas, las tormentas tropicales, los tornados, las tormentas eléctricas, los deslizamientos, las sequías, las plagas y los fenómenos llamados “El Niño” y “La Niña” forman parte de la naturaleza, como el sol y la lluvia. (UNICEF/EIRD, 2002)

El ser humano desde su aparición ha tratado de dar explicación a los fenómenos naturales. Estas explicaciones las encontraba en los dioses, mitos y leyendas, con los cuales trataba de dar una lógica de los fenómenos. Por ejemplo, explicaba una erupción volcánica como la demostración de la ira de Vulcano (dios romano del fuego y de los metales), de ahí la palabra volcán. Los antiguos relacionaban los fenómenos naturales con los deseos y estados de ánimo de los dioses, es decir con la ira, alegría, castigo, etc.


A partir de la creación de la ciencia por los griegos y su posterior desarrollo por las diferentes culturas, se trata de dar una explicación lógica y comprobable de tales fenómenos. La creación de la física, geología, meteorología y otras ciencias fue un paso enorme para entender cómo funciona nuestro planeta. Hoy día, la ciencia, la tecnología y la historia nos ayudan a comprender estos eventos en lugar de simplemente temerlos. (UNICEF/EIRD, 2002)


En la actualidad hay más producción de conocimiento, la ciencia y tecnología han dado más aportes estos últimos 200 años en comparación a los últimos dos milenios. Si en el pasado muchos daños eran atribuidos a los dioses, la naturaleza, el destino o la mala suerte, hoy se tiende a pensar que todos los peligros que nos acechan son, por acción u omisión, responsabilidad humana (Cerezo, 2007).


En la época moderna, estos fenómenos naturales, se convierten en una amenaza para la vida del ser humano. En los últimos 180 años la acción del ser humano sobre la naturaleza se ha incrementado a niveles desorbitantes comparados con los 4000 años anteriores. El hombre a partir de la revolución industrial, produjo más y por ende necesito mas materias primas, que encontraba en la naturaleza (carbón, petróleo, hierro, madera, etc.). Esta acción creciente del hombre sobre la naturaleza, provocó que los cambios en el clima se aceleraran, es decir, los cambios que tardaban miles de años en suscitarse ahora se presentan en menos de 200 años.

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